sexta-feira, junho 16, 2006

Uva en la tierra de la uva



Aquel día como uno u otro.
Coches por las calles,
Peatones por las calles,
Árboles columpiando ramas
Un vaivén de movimientos.
Nuevamente en aquel local
El pequeño local de Palas.
Taller de pseudo intelectuales,
Que tendrán la primacía del espíritu.
Un día como uno u otro.
La mirada transformadora.
Cumplimientos ruborizados.
Cumplimientos simpáticos.
Notoriamente hay más.
¡Siempre hay más!
Charlas introducidas e interrumpidas.
Charlas interrumpidas y reiniciadas
Instante de sabiduría.
Miradas más que perdidas.
Perplejas en busca,
De las súplicas ardientes del corazón.
Entendimientos que serán entendidos,
Entremeseados por cuchicheos bermejecidos,
Escoltados por diceres luminescentes.
Desespero.
Continúa el continuo célibe.
De repente: en una mesa de bar.
Esperado, no era.
¡Simplemente no!
Ausencia de algo ausente.
Incompleto pairado en el aire.
Quizás un antiguo recuerdo
Que en tiempos podría volver.
Pero con deseo de no partir,
Un breve adiós tímido.
Volviendo a la vivienda de Palas.
Angustia y desespero.
Desilusión y carencia.
Todo mezclado en la batidora.
Momentos conturbados.
El día no era más uno u otro.
¡Era aquel día!
De la repentina invitación hecha,
Una más que deprisa aceptación.
Puertas de los coches que serán cerradas.
Y una rápida busca por el material personal.
Listo: ¡todo listo!
Viaductos y autopistas y coches.
Instante de libertad libre
Música francesa.
Charlas muy adoradas.
Miradas preguntativas.
Deseo osculativo.
Interrogaciones fluctuantes.
Coches y más coches.
Curvas y más curvas.
Destino: la gran ciudad.
Ciudad del vino,
Bendecida por Dionisio
Una breve parada (…)
No más breve.
Bajo melodiosos sonidos al fondo.
Peatones por las calles.
Coches por las calles.
Árboles columpiando las ramas.
Partida y llegada.
El crepúsculo de acompañante.
Siguiendo la fortaleza del árbol de la vida,
Empujando el pequeño coche de mano,
Opciones que serán escogidas
El dinero mueve al hombre.
El hombre mueve al dinero.
El mundo mueve todo.
Puertas de coches que serán cerradas.
Paseo y charlas y miradas.
Músicas y contacto y esperanza.
¿Decidir o escoger?
Escoge tú.
No, escoge tú.
¿Qué decidir?
¿Qué escoger?
Es un instante poco común.
Un día como ningún otro.
Se fue por la calle, aún, variado tiempo.
Se fue por la calle varios locales.
Charlas y cocina y velas.
Música clásica para calmar.
Vino tinto en copa.
Con aprobación de Dionisio.
Ambiente oscuro para acompañar.
Artes escénicas.
Juegos de palabras.
Charlas y explicaciones.
Auto conocimiento.
Doble conocimiento
Un cruzar de miradas.
¡Tarde demás!
Película y miradas y piel blanda.
¡Qué piel!
Deseo máximo de oscular.
Madejas de sol, con exhalación rosácea.
Con gusto rosáceo.
Pétalos por el pensamiento.
Un traspasar de brazos.
Ojo en el ojo.
Ni siquiera labio en el labio.
Corazón bombástico.
Perplejo y parado.
Enfrente de la soledad.
Teniendo solamente el deseo por compañía.
Repentino, sobretodo transitorio
Gota goteante de agua (…)
Por los contornos desnudos.
Los senos mágicamente rijos.
La boca lindamente entre abierta.
En uno espacio comprimido.
Se formó un ser autógeno.
Mano a mano.
En fin: un breve y mágico tocar de labios.
Labios estos, de rosas rojas.
Cabellos de sol,
Contornos divinamente esculpidos,
Auréolas púrpuras,
Angélicamente dispuesto en par.
Perplejo, repetidas vez (…)
De consejera, solamente las gotas de agua.
Antes, doradas.
Nuevamente: películas y bocas y llamas de fuego.
Límpido y desnudo (…)
El sol (mío) a brillar,
En un cielo de estrellas.
Por toda parte.
En todos los lugares.
Estrellas argíricas,
Sábanas de seda,
Almohadas de ganso,
El cielo ennegrecido,
Teniendo el lunar como espectador.
Niña- mujer angelical
Las miradas próximas,
Con ojos de belleza marina.
En un momento de intensa expectativa.
Leves toques de manos.
Pelos erizados.
Ósculos delirantes (…)
Bellos pies rosáceos.
La mágica magia.
El instante perfecto de maestría
En un acto castizo.
Yin y Yang (…)
Magníficos senos ondulantes,
En una natural interpelación.
Adhesión de cuerpos.
Acto complejo,
En el encubrir del espécimen.
En un ir y venir.
En un ir y volver.
Cercado por el breve ocultar del cuerpo.
En un fecundo instante.
Alegremente bendecido por dioses propios.
Afrodita erguidse.
Dionisio consentid.
Mientras:
Árboles columpiando ramas.
Coches, pocos, por las calles.
Peatones, pocos, por las calles.
Maravillas bajo las estrellas.
Un día no olvidado.
Una noche no olvidada.
A las retinas,
A los pensamientos,
Al corazón.


(Rômulo Piloni)

Agradecimento a duas amigas: Marília e Rosana

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